He estado vendiendo productos de una compañía de servicios de Internet y telefonía.
Una de las primeras cosas que he aprendido ha sido que realmente, los teleoperadores tienen sentimientos y no son máquinas repetitivas. Sé que habrá gente que sea más agresiva pero lo más probable es que sea requisito de la empresa.Como decía, he aprendido mucho en los meses que he trabajado y de lo que estoy especialmente más orgullosa de este aprendizaje es de mi progresiva pérdida de vergüenza al dirigirme a la gente, aplicado a mi vida cotidiana. Sinceramente es un alivio ser más desinhibida en este sentido.
Otra cosa que he aprendido y aplico es el tratar con amabilidad a mis “ex compañeros” de trabajo cuando llaman para venderme algún producto de alguna compañía. Nunca he sido irrespetuosa ni maleducada con ellos pero ahora si cabe, tengo más en cuenta su trabajo.
Experiencias, he tenido muchas, algunas de echarme a llorar de rabia y otras de partirme de risa. Tantas experiencias casi, como tipos de clientes.
Así a groso modo recuerdo contestadores automáticos muy graciosos como uno imitando a Torrente, otro que dejaban hablar a un bebé, otro que rapeaba el mensaje del buzón, otro que fingía que era alguien que te cogía el teléfono…
Y hasta aquí, mis experiencias tanto como teleoperadora novata como de trabajadora, ya que ha sido mi primera incursión al mundo laboral.
Queremos dedicar esta entrada a Ari para que se anime y vea que los comienzos son todos difíciles. (Pero no pasa nada) ;)
Un besito Ari.
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