Los pensamientos automáticos que nos asaltan cuando nos enfrentamos a una situación determinada son en parte los responsables del estado de ánimo y de la emoción, y por lo tanto de la conducta exterior.
Hay pensamientos que nos "ayudan" a sentirnos mejor y tener más seguridad en nosotros. Al igual que ocurre con el comportamiento externo, que podemos cambiar, ensayando nuevas maneras de hacer las cosas, podemos trabajar para controlar el pensamiento y lograr que se convierta en un aliado.
Si tenemos una tienda, por ejemplo, y nos damos cuenta de que nuestra lista de clientes que dejan fiado es muy extensa, porque nos cuesta decirle que no se fía a los clientes, debemos ensayar formas de negarnos a fiar más. Pero ese trabajo personal será más fructífero si aprendemos una nueva forma de pensar; si interiorizamos creencias del tipo "estoy en mi derecho de exigir el pago, ya que yo estoy dando un servicio", "no voy a perder clientes por negarme a fiar", "siento que se enfaden, pero lo estoy haciendo correctamente", etc.
Las personas solemos compartir errores de pensamiento, que nos sirven para interpretar las situaciones de forma incorrecta, y perjudicial para nuestro estado de ánimo y nuestras emociones.
Lo importante de buscar pensamientos alternativos personales, generados por uno mismo , utilizando los dos criterios siguientes:
• Que reduzcan la emoción negativa
• Que nos sean más útiles a la hora de actuar, es decir, que sean compatibles con el comportamiento más asertivo posible.
Aquí tenéis una divertida animación de como hacer espacio a los demás.

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