EL “VIEJO
COMERCIANTE” SALVADO POR PLAYTHENET
Nos
encontramos en la ciudad de Cuenca allá por el 2012, en una fría
mañana del mes de Noviembre el “viejo comerciante” pone en pie
su frágiles huesos, para dirigirse a la tarea de todos los días,
agarrando su viejo cubo de goma y unos carteles que anuncian su
comercio.
Un
día más recorre las calles pegando uno a uno más de cien carteles
por toda la ciudad.
Carteles
que acaban siendo despegados por las inclemencias de tiempo,
arrancados por la gente, tirados por el suelo, y lo más triste,
apenas nadie se fija en esos carteles grises y tristes como la tarea
de todos los días del “viejo comerciante”.
Todos
los días, la mirada de su hijo discapacitado en una silla de ruedas
es testigo del esfuerzo y poco resultado de la dura tarea de su
padre, y decide cambiar el destino poco fructífero del negocio
familiar.
Una
mañana de tantas, el "viejo comerciante" volvió a salir. Cojió su
cubo de goma y sus viejos carteles y se enfrentó al nuevo día. Paso
por las mismas calles, pego en los mismo rincones sus carteles,
acarició al mismo perrillo que saluda todas las mañanas...en ese
mismo instante, levantó su mirada y descubrió en una especie de
televisión gigante el anuncio de su negocio de una forma vistosa,
llamativa, colorida, como nunca antes había visto el cartel de su
negocio en un medio de publicidad tan moderno y prometedor para su
comercio.
En
ese mismo momento el "viejo comerciante" pensó en su hijo. No podía
haber sido otra persona.
Al
parecer su hijo había recibido una llamada comercial de Playthenet,
lo aprovechó y la vida del "viejo comerciante" cambió.
Esta
es la alegría del "viejo comerciante", que conoció Playthenet.

Este es su hijo, quien le descubrió Playthenet.

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